• Eres todo mi ser y te quiero por ser tú.

    Sé que no me cuido lo suficiente, pero mis palabras brotan de un corazón lleno de amor; Me amo.

    Soy yo… y antes estás tú. Eres más que mi vida.

    Y por eso ahora me detengo en silencio, porque mi amor por ti va más allá de cualquier palabra.

    Y aquí, en este instante, contigo soy mi mejor versión.

    María M

  • El respeto de los demás empieza por el que te das a ti misma.
    Cuando algo te incomoda, puedes elegir cambiar el foco. Aceptar no significa resignarse: a veces es simplemente una decisión inteligente que te permite estar en paz con aquello que no puedes modificar y que amenaza tu bienestar.

    Háblate bien. Háblate bonito.
    No eres tu pasado; eres lo que haces hoy.
    No permitas que las etiquetas antiguas —las que un día te pusiste o te pusieron— sigan definiéndote.


    El secreto de la vida es estar presente en lo que vives.
    No en el pasado, ni en lo que aún no ha ocurrido. Estar aquí, en este momento exacto, con lo que eres y con lo que sientes, aunque no siempre sea cómodo.

    ¿Qué es lo que te hace sentir mal ahora?
    A veces la ansiedad llega cuando intentas llenar un vaso que ya está rebosando. Te encuentras en casa, con el chándal listo para ir al gimnasio, pero en realidad estás intentando recoger lo que queda de ti, ordenar lo que pesa por dentro.

    Y ahí está la verdad que casi nadie dice:
    estar presente no siempre es bonito, pero sí auténtico.
    Es mirarte sin huir, sin disfraz, sin prisa.
    Es darte espacio para sentir y entender que no tienes que poder con todo.

    El secreto de la vida no es la perfección.
    Es elegir lo que te hace bien, soltar lo que no puedes cambiar y volver a ti, una y otra vez.

    Aquí. Ahora. Contigo.

    Maria M

  • Eres sensualidad mental, una figura insinuante. Sabes bien que tu presencia pisa fuerte, pero suave.

    Te muestras decidid@, convencid@ y segur@ del confort, de tus ganas de brillar. No piensas en tu estatus, ni en el dinero que posees, ni a lo que aspiras; solo disfrutas el momento.

    Te mueves entre superfluos obsoletos, surrealistas, ambiciosos, con sed y hambre. Ansías moverte entre filosofía, ciencia, urbanitas y campesinos que te muestren los transfondos de su arte, su historia, su universo. Quieres empaparte de supremacía espiritual y terrenal.

    ( Imagen IA)

    La fiesta solo acaba de comenzar y simplemente estás, disfrutando de tu presencia. ¿Quién te ha invitado? Si no está, no importa: estás tú y tu entorno. Se acercan a preguntarte y respondes con la sonrisa de quien reconoce a un ser humano. No esperas nada y das lo mejor que puedes. Pero el silencio hace que digas más de lo que te gustaría.

    No pasa nada si crees que fallas: habrá momentos para ser compasiv@ contigo mism@. Y mientras el tiempo avanza, descubres que no estás para impresionar, sino para permitirte ser.

    Te escuchas sin prisa y entiendes que tu valor no depende de miradas ajenas, sino de tu propia presencia.

    María M

  • Todo comenzó… en un mundo de fantasía donde solo yo sé lo que me puedo encontrar. Intuyo que algo sucede y me pregunto si de verdad me conozco. Y así, en este instante, empiezo a pisar la realidad; una historia que, en realidad, ya había empezado hace tiempo.

    Entre las tinieblas del bosque, los árboles se adivinan gracias a la luz de la Luna; y el viento, al mover las hojas y agitar las ramas, revela el camino antes incluso de verlo. A pesar de todo, algo te dice que estás en tu propio mundo: lejos de la realidad, y más real que nunca.

    Sabes que debes seguir caminando, aunque no tengas claro hacia dónde te lleva el sendero. Solo sientes, con una certeza tranquila, que estarás protegida.
    De repente, una sensación te recorre la espalda: empiezas a notar miradas posadas en ti. Ojos que te observan desde cada rincón.
    No, no estabas sola.

    Ocultas entre sombras, sin mostrarse del todo pero siguiéndote con la mirada, las criaturas del bosque te contemplan en silencio. No sabes qué piensan, ni si esperan algo de ti… pero lo mejor es avanzar sin detenerte.

    Más adelante aparece una llanura. Parece un buen lugar para descansar: está oscuro, y caminar de día será más fácil. Necesitarás estar con fuerzas.
    Pero hace frío, se oyen ruidos, el viento susurra con fuerza y la luz de la luna no ayuda a conciliar un sueño profundo. Quizá sea mejor buscar otro sitio… o seguir caminando, hasta que el movimiento te caliente.

    El cansancio pesa, pero el cielo empieza a aclarar. Los pájaros madrugadores cantan, el silencio nocturno del bosque se adormece y da paso al rocío, que deja en las hojas el cáliz de la noche: agua pura y cristalina. Qué bien sabe, qué bien sienta.

    Con la llegada del día, se aprecian las zarzas cargadas de moras, bien lavadas por el rocío: un manjar perfecto para desayunar. Los primeros rayos del sol calientan tu cuerpo entumecido, y con algo en el estómago empiezas a saborear el lugar donde te encuentras: un bosque, un campo, llanuras, árboles, zarzas, almendros…

    Es hora de usar tus artimañas para cazar y obtener proteínas. Todo es espontáneo, sí, pero también parte de la supervivencia. Si sigues, si descansas, si cazas o no… cada decisión y cada acontecimiento puede cambiar el rumbo de tu historia, paso a paso...

    Y, al final, al mirar todo lo recorrido, solo queda comprenderlo: Así es la vida.

    Maria M

  • Con las llamaradas del fuego, veo el reflejo de las estrellas.

    Vivo con los árboles; se mueven con un susurro diciendome todo lo que no quieren callar.

    María M

  • Saboreo una fresca mañana de fin de semana, saboreo el primer rayo del sol abrazándome y saboreo los primeros sonidos del día, los pájaros dándome los buenos días; saboreo el café caliente y saboreo ese olor a tierra húmeda. Me siento afortunada de poder degustar la dichosa vida.

    Maria M

  • ¿Qué me gustaría ofrecer al mundo si no tuviera miedo?

    Poner en palabras lo que callamos y pensamos. Recordar que, aunque seamos tan diferentes, en el fondo nos unen las mismas emociones. Hay mil aspectos en la vida; lo importante, es cómo los adaptas para sacarles el mejor provecho.

  • Que me emociona, me sana o me da paz. La naturaleza, el ejercicio, los juegos, las buenas conversaciones, un abrazo, … Mucho de lo que nos sostiene es simple y accesible.

    Encontrar, descubrir y conservar todo aquello que me hace bien. No sucumbir a la soledad eterna

    Déjame tus comentarios, ¿ Que te hace sentir bien a ti?

    ( Foto creada por IA)

    A veces lo que más necesitamos no es cambiarlo todo, sino aprender a estar presentes en lo que nos hace bien.

  • Bienvenido a Ser positivo ahora.

    Aquí encontrarás un espacio para reconectar contigo misma, con la alegría de lo cotidiano y con todo aquello que te hace sentir plena. Creo en la fuerza de los pequeños momentos.

    Este es un lugar para inspirarte, aprender, y encontrar herramientas para vivir con más tranquilidad, optimismo y confianza en ti misma. Porque cada paso hacia el bienestar cuenta, y cada día es una oportunidad para sentirte mejor.